La familia aromática de los cítricos es también conocida en el mundo de la perfumería como Hespéride. De hecho, las primeras aguas de colonia, creadas en 1806, llevaban esencias de cítricos. Naranjas, mandarinas, clementinas, limones y limas, kalamanzis, yuzus, combavas o pomelos, bergamotas... Su sola mención es una invitación a viajar.
Las inconfundibles notas cítricas desprenden, en ocasiones, un toque floral, de madera e incluso especiado. En verano, nos llenan de frescor, y en invierno, de alegría y vitalidad con sus vivos colores.
